Cafés
Un menú QR de café que actualizas entre dos pedidos
La mayoría de los cafés los llevan las mismas personas que hacen el café. ListoQ mantiene sugerencias, tartas y precios al día en el minuto que cuesta recoger una mesa: sin diseñador, sin reimprimir y sin trabajo por la noche.

Por qué funciona
Cualquiera con el enlace ve las tartas y los platos de hoy, no solo quien pasó junto a la pizarra.
El día a día detrás
En un café pequeño, la persona que actualizaría la carta es también la que está en la máquina, en la caja y en el pase. Todo lo que requiere un diseñador, una imprenta o una tarde con el portátil sencillamente no ocurre.
ListoQ está hecho para eso. Cambia un precio, añade la tarta de hoy, oculta lo que se ha acabado, desde el mismo móvil del delantal en el hueco entre dos pedidos, y el código de la mesa estará al día en el siguiente escaneo.
Desde el equipo
“Una carta solo sirve mientras es cierta. Aquí todo está hecho para que la versión cierta sea también la más fácil de publicar.”
El equipo de ListoQ
Por qué el producto funciona así
Qué marca la diferencia
Del primer escaneo del cliente a tu siguiente cambio
Tres momentos deciden si una carta digital merece la pena: qué ve el cliente, con qué rapidez puedes cambiarla y si un solo código impreso puede sostener las dos cosas.
01. Presentar con claridad
Una página que se parece a la sala
Colores, tipografías, imagen de cabecera y foto en cada plato: la página que el cliente abre en la mesa se siente como el sitio en el que acaba de entrar.
Sugerencia del día
Pon la sugerencia en la página que el cliente ya tiene en la mano, no solo en la pizarra de la puerta.

02. Gestionar desde el panel
Cambios que caben en un turno
Añadir la sugerencia, cambiar un precio, ocultar lo agotado. Es un móvil, un minuto y una publicación, no un proyecto para la noche.
Un cambio
Cambia un precio, oculta una tarta agotada o añade un plato desde el móvil, en pleno turno.

03. Compartir un punto de acceso
Un código en la mesa, el escaparate y el perfil
Imprímelo una vez para la mesa, pégalo en el escaparate, pon el enlace en la bio. Los tres siguen funcionando cambies lo que cambies detrás.
La página
Colores, tipografías e imagen de cabecera hacen que la carta parezca tu café, sin trabajo de diseño.

Después del lanzamiento
Qué cambia cuando la carta vive en un solo sitio
Sugerencias que llegan fuera de la sala
Sugerencia del díaCualquiera con el enlace ve las tartas y los platos de hoy, no solo quien pasó junto a la pizarra.
No hay que esperar a nadie para cambiar un precio
Cambios en un minutoLa carta deja de ser algo que hay que pedir y pasa a ser algo que haces mientras hierve el agua.
Una página a la altura de la cocina
Con la imagen del localFotos, tus colores y tus tipografías ponen la carta al mismo nivel que la sala y los platos.
Dónde se rompe
Qué pasa cuando la carta no llega a tiempo
Todo acaba igual: un cliente leyendo algo que era cierto la semana pasada y alguien del equipo disculpándose por ello.
Problema
La sugerencia del día es lo que nunca se publica
Está escrita en una pizarra junto a la puerta, así que llega a quien ya está dentro y a nadie más: ni a quien mira el móvil ni a quien decide en la acera.
Problema
Actualizar significa encontrar a alguien
Cuando la carta vive en un archivo de diseño o en la web de otro, un cambio de cincuenta céntimos espera a un favor, una factura o una tarde libre.
Problema
Una lista simple infravalora la cocina
Una hoja escrita a máquina no dice nada de una cocina que hace sus propias tartas. El cliente elige con los ojos y no hay nada que mirar.
Más casos de uso



