Panadería
Un menú QR de panadería que sigue lo que queda en el mostrador
El pan de masa madre se acaba a las once, la vitrina de tartas cambia cada hora y cada pieza necesita sus alérgenos. Con ListoQ lo corriges todo desde el móvil, detrás de un código QR que imprimes una sola vez.

Por qué funciona
El cliente lee lo que hay de verdad esta mañana y nadie hace cola por un pan que se agotó a las once.
El día a día detrás
Una carta de panadería nunca está terminada. Las primeras bandejas salen antes de abrir, la masa madre se agota a las once y a las cuatro de la tarde la vitrina no se parece en nada a la de las ocho. Un cartel impreso describe una tienda que dejó de existir hace horas.
ListoQ mantiene el mostrador y la carta al mismo ritmo. Oculta un pan agotado, añade la hornada de la tarde, pon foto y precio a una tarta de celebración: el código pegado en el mostrador muestra la nueva versión en el siguiente escaneo.
Desde el equipo
“Una carta solo sirve mientras es cierta. Aquí todo está hecho para que la versión cierta sea también la más fácil de publicar.”
El equipo de ListoQ
Por qué el producto funciona así
Qué marca la diferencia
Del primer escaneo del cliente a tu siguiente cambio
Tres momentos deciden si una carta digital merece la pena: qué ve el cliente, con qué rapidez puedes cambiarla y si un solo código impreso puede sostener las dos cosas.
01. Presentar con claridad
Mostrar lo que hay ahora mismo
El cliente ve los panes, la bollería y las tartas de hoy con fotos, precios y alérgenos, no la lista que se imprimió al empezar la temporada.
Producto agotado
Retira el último pan de la carta desde el móvil sin salir del mostrador.

02. Gestionar desde el panel
Cambiar entre hornadas, no entre temporadas
Ocultar lo agotado, añadir el horneado de la tarde, corregir un precio. El cambio lleva un minuto en el espacio de trabajo y llega al cliente al publicar.
Alérgenos
Marca los 14 alérgenos de la UE en cualquier pieza y señala las opciones vegetarianas y veganas.

03. Compartir un punto de acceso
Un código en el mostrador, el escaparate y la caja
El mismo QR funciona en la tarjeta del mostrador, la pegatina del escaparate, la caja de la tarta y tus redes, y sigue funcionando después de cambiar el nombre o rehacer la carta.
Vitrina de tartas
Cada tarta de celebración recibe imagen, tamaño y precio en lugar de una línea en el cartel.

Después del lanzamiento
Qué cambia cuando la carta vive en un solo sitio
Un mostrador en el que se puede confiar
Horneado del díaEl cliente lee lo que hay de verdad esta mañana y nadie hace cola por un pan que se agotó a las once.
Menos preguntas de alérgenos en el mostrador
AlérgenosEl cliente comprueba gluten, frutos secos, leche y sésamo en su móvil antes de pedir, y el equipo solo responde lo que de verdad necesita a una persona.
Tartas que se venden antes de que nadie entre
Tartas por encargoLa gama por encargo gana fotos, tamaños y precios: el cliente decide en casa y llega listo para pedir.
Dónde se rompe
Qué pasa cuando la carta no llega a tiempo
Todo acaba igual: un cliente leyendo algo que era cierto la semana pasada y alguien del equipo disculpándose por ello.
Problema
A media mañana el cartel ya miente
La masa madre, los croissants y la especialidad del día se van antes de comer. Quien lea el cartel después elige de una tienda que ya no existe, y alguien tiene que decir que no en el mostrador.
Problema
Los alérgenos son media conversación
Gluten, leche, huevo, frutos secos y sésamo aparecen en casi todo lo que hornea una panadería. Responderlo pieza a pieza durante todo el día es más lento que dejar que el cliente lo lea.
Problema
Las tartas de celebración no caben en un cartel
Una tarta de ochenta euros necesita foto, tamaño, relleno y plazo. Una línea de tiza la vende como si fuera un bollo.
Más casos de uso



